Si cambio yo, ¿Mi pareja debe cambiar también?

Si cambio yo, ¿Mi pareja debe cambiar también?

Como febrero es el mes en el que celebramos el amor, quise aprovechar este blog post para hablar sobre un tema que frecuentemente encuentro con mis clientes en las sesiones de coaching o con amigas y mujeres a mi alrededor. Se trata de una preocupación que muchas veces llega cuando estamos haciendo trabajo personal con el fin de conocernos mejor, evolucionar como personas y así poder manifestar todo aquello que queremos en nuestra vida – buena salud, relaciones armoniosas, un trabajo enriquecedor y apasionante, una espiritualidad más profunda, etc. – estamos muy entusiasmadas al ver el progreso y la evolución que estamos viviendo, y de pronto nos preguntamos “Si estoy cambiando y evolucionando tanto, ¿Esto afectará la relación con mi pareja? Para que funcione nuestra relación, ¿Mi pareja tendrá que cambiar también?”

Ésta es una pregunta muy frecuente ya que cuando estamos experimentando una transformación positiva en nuestra vida es natural querer que las personas que amamos también vivan esta experiencia. Sin embargo, es necesario aprender a observarnos y escucharnos para entender si esta preocupación es efectivamente honesta y pura por compartir una experiencia con nuestra pareja o si se trata de nuestro “ego” tratando de juzgar y comparar nuestra evolución con la de nuestra pareja para poder reafirmarse y sentir que está a un “nivel superior”. Y es que, el simple hecho de sentirnos “más evolucionados” con respecto a otro ya es un síntoma de que necesitamos hacer más trabajo personal. Una persona que está alcanzando una madurez emocional debido al trabajo personal que está haciendo no necesita juzgar y compararse con nadie para poder valorar su propia evolución, entiende que cada persona es única y por lo tanto tiene su propio proceso. Nadie es más o menos que nadie, y lo que es mejor, la evolución de una persona aporta a la evolución de los demás como colectivo.

Me gusta el término “bio-individualidad” porque aplica a este proceso que cada persona vive en su evolución, y aplica a cada una de las esferas de nuestra vida: alimentación, ejercicio, espiritualidad, profesión, relaciones, etc. Nadie es igual a nadie y por lo tanto cada quien necesita algo diferente, una alimentación diferente, una rutina de ejercicio diferente, una profesión diferente que le apasione, un ritual diferente que lo conecte con su espiritualidad, y así sucesivamente. Por eso es importante cuando nos hacemos la pregunta – ¿Mi pareja necesita evolucionar también para que nuestra relación funcione? – identificar si de hecho tu pareja ya está haciendo algo por su propia evolución, simplemente no es lo mismo que tú estás haciendo.

Por ejemplo, tu puedes estar haciendo trabajo interno a través de prácticas como yoga, meditación, alimentación sana, coaching, psicoterapia, etc., y puedes estar notando una evolución muy positiva en ti, pero esto no significa que las mismas prácticas servirán para tu pareja. Él o ella pueden requerir de momentos a solas, viajar, hablar con su amigo más cercano, leer un libro, hacer deporte o desarrollar un arte como la pintura, la música, etc., para conectarse consigo mismo y poder evolucionar. Hay muchos caminos para llegar al mismo sitio, ¡tantos como individuos en el planeta! Por eso algo muy importante es observar si nuestra pareja está de hecho haciendo ya algo que la está ayudando a evolucionar en su propia manera y a su propio ritmo.

Ahora, también puede existir el caso en el que nuestra pareja efectivamente no está haciendo nada por su crecimiento personal, o incluso peor, está en una espiral negativa ya sea envuelto en adicciones como el alcohol, tabaco, drogas, o con una actitud negativa ante la vida, y esto puede estar afectando negativamente nuestra relación. En este caso, será importante replantearse la relación, saber qué se espera de ella y si tiene sentido seguir o si ya ha cumplido su función y es tiempo de dejar ir. Aquí puede surgir la tentación de querer cambiar al otro, pensamos “Como yo estoy cambiando, ¡tú también puedes hacerlo!”. Pero debemos recordar que cada persona tiene su propio proceso y sus propios tiempos, y forzar el crecimiento o la evolución de alguien no le hace bien a nadie. Observemos cómo funciona la naturaleza: Una flor para que brote debe ser a su tiempo y de manera natural, si la forzamos a que abra podemos destruirla completamente. Un pájaro romperá el cascarón sólo cuando esté listo para salir de él, forzar y abrir el cascarón nosotros mismos terminará con su vida. Lo mismo pasa con los seres humanos y su evolución personal: Sólo cuando la persona está lista para poder evolucionar lo hará, ni antes ni después, sin necesidad de que nadie ni nada externo lo fuerce.

Lo mejor que podemos hacer cuando estamos haciendo trabajo personal y estamos viviendo un proceso de evolución es enfocarnos en nosotras mismas. No lo digo de una manera egoísta o individualista. Lo digo de la manera más altruista y amorosa que hay. Porque el mejor regalo que le podemos hacer a nuestra pareja – y al mundo entero – es el de nuestra propia evolución. Esto no quiere decir que porque nosotras cambiemos nuestra pareja cambiará automáticamente. Esto quiere decir que nuestra propia transformación contribuye a la transformación de los demás – en especial de aquellos más cercanos a nosotros – porque les sirve de inspiración, les muestra las posibilidades que se abren cuando somos valientes y nos atrevemos a hacer trabajo personal. Al final de cuentas todos somos espejos unos de otros y reflejamos lo que necesitamos ver y no podríamos por nosotros mismos.

Por eso es muy importante dejar ir nuestras expectativas y soltar cualquier apego a resultados cuando estamos en un proceso de evolución y transformación. Debemos recordar que lo que estamos haciendo es por y para nosotras mismas y no porque queremos que nuestra pareja cambie o porque queremos obtener un resultado específico. El universo es sabio, y en palabras de Einstein “funciona en términos de vibración y energía”, así que todo lo que manifestamos y atraemos a nuestra vida no es más que el espejo de quiénes somos en este momento. Si estamos trabajando por elevar nuestra vibración, por evolucionar como personas, la consecuencia natural es que empezaremos a atraer personas que vibren en una energía parecida a la nuestra, a la vez que personas que no están en nuestra misma vibración saldrán de nuestra vida. Esta es la razón por la que en mis programas de coaching me enfoco mucho en el trabajo interno, en elevar la vibración de la persona ya que esto supondrá “atraer y manifestar” más que “empujar y forzar” los resultados que se desean.

Así que, si estás haciendo trabajo interno, si sientes que estás evolucionando y te estás sintiendo feliz con lo que estás viviendo, ¡disfrútalo! ¡vívelo al máximo! y sigue enfocándote en ti misma. Confía en que tu pareja está viviendo su propio proceso, y como el Universo (Dios, la Vida, o como lo llames!) es perfecto, si ésta es la persona que debe estar en tu vida, se quedará y te acompañará en tu proceso mientras él o ella vive el suyo, y si no es la persona para ti, se irá. Cada pareja tiene un propósito importante en nuestra vida, y una vez que éste se ha cumplido, puede irse. Parte de evolucionar es agradecer por cada experiencia que vivimos, por las lecciones que cada persona trae a nuestra vida y de manera amorosa aceptar y dejar ir lo que ya cumplió su misión.

“El momento en el que escuché mi primera historia de amor, comencé a buscarte, sin saber lo ciego que esto era. Los amantes no se encuentran finalmente en algún lado. Ellos están el uno en el otro todo el tiempo.” – Rumi

Y tú, ¿has experimentado algo similar en tu relación de pareja? ¡Cuéntame tu experiencia en los comentarios más abajo!

Con todo mi amor,

 

 

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