Reivindicando la Energía Femenina

Reivindicando la Energía Femenina

Todos tenemos dentro de nosotros energía masculina y femenina más allá del género o sexo con el que nos identifiquemos. Filosofías ancestrales como la China plasman esta dualidad que se encuentra en cada uno -y de hecho en todo cuanto existe en la naturaleza- en el símbolo Yin and Yang. Este símbolo taoísta representa la fluidez, el equilibrio, la unidad y la totalidad que existe entre ambas energías. Una complementa a la otra, y ambas energías en equilibrio forman un todo infinitamente más poderoso que cada una por separado.

La energía masculina (Yang) está caracterizada por la mente, la lógica, la planeación, la estructura, la disciplina, la organización, el control, la persecución de objetivos, es una energía que busca la expansión hacia lo que está más allá. Por otro lado, la energía femenina (Yin) está caracterizada por el instinto, las emociones, la conexión, la empatía, la receptividad, la colaboración, la fluidez, la flexibilidad, es una energía que contiene y nutre. La energía masculina busca “hacer” mientras que la energía femenina busca “ser”.

Por más de 4000 años, desde los inicios de la civilización humana, la energía masculina ha dominado sobre la energía femenina tanto a nivel colectivo como individual. Esto se ha manifestado en una estructura social patriarcal donde el hombre ha representado la figura de autoridad sobre la mujer y los hijos en la familia y ha tenido un papel predominante en roles de poder y liderazgo dentro de la política, la religión, la sociedad, la economía y la cultura. De esta manera, los valores que han prevalecido por todos estos años son los relacionados con la energía masculina: el trabajo duro, la persecución de objetivos, la conquista de otros territorios o culturas, la adquisición de bienes y riqueza, el desarrollo de la ciencia y la tecnología, entre otros. En general, este periodo se ha caracterizado por una expansión continua en sentido lineal y una falta de profundidad en la visión y comprensión de las cosas.

Esto no es bueno ni malo, debido al nivel de consciencia existente en esos años, la energía masculina fue necesaria para asegurar la supervivencia del ser humano como especie. Sin embargo, durante los últimos años se ha hecho cada vez más evidente la necesidad de traer el equilibrio a esta dominante energía masculina tanto a nivel colectivo como individual. De ahí el surgimiento de los primeros movimientos feministas a finales del siglo XIX y principios del XX.

Esta energía masculina dominante y la ausencia de energía femenina se ha manifestado en una rigidez e inflexibilidad dogmática, en la obsesión por el poder y el control, un impulso por adquirir y conquistar, una competitividad exagerada, el impulso de ir más allá, crecer más rápido, lograr más, adquirir más, desatendiendo valores asociados con la energía femenina como nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, la apertura a otros puntos de vista, la empatía, la conexión, el respeto por nuestro entorno y por la naturaleza.

Esto nos ha dejado como sociedad y como individuos totalmente fuera de balance. A nivel colectivo: con guerras, pobreza, desigualdad, desastres ecológicos, y a nivel individual con una obsesión por la productividad y alcance de objetivos sin descanso, la competencia exagerada, la obsesión por el control, etc.

¿Cuál es la solución? Para alcanzar nuestro pleno potencial como sociedad y como individuos, es necesario equilibrar la energía masculina y femenina dentro de cada uno de nosotros y también como sociedad. Esto implica hacer un esfuerzo consciente por atemperar el actual énfasis excesivo en la energía masculina integrando más la energía femenina.

En lo colectivo, podemos integrar más la energía femenina si:

Reconocemos la igualdad entre todos más allá del género con el que cada uno se identifique. Todos tenemos características únicas que se complementan, y todos merecemos las mismas oportunidades y ser aceptados y celebrados.

Mostramos amor y respeto por las diferentes culturas a pesar de las diferencias. Reconocemos y valoramos lo que cada individuo aporta en el mundo.

Fomentamos valores como la colaboración sobre la competencia, la inclusión sobre la exclusión, modelos circulares de organización sobre piramidales y jerárquicos.

Educamos a los niños y jóvenes para que integren ambas energías masculina y femenina en su ser, eliminando los estereotipos nocivos que limitan cómo debe ser un hombre y una mujer para ser socialmente aceptados.

Balanceamos el pensamiento lógico y racional con el intuitivo y emocional.

Equilibramos la búsqueda del progreso y persecución de objetivos con el descanso, la recreación y el fluir con la vida.

Apoyamos la ciencia y la tecnología desarrollando a su vez un profundo respeto por la naturaleza, dejando de ver al planeta como un lugar para explotar para verlo como nuestro hogar el cual debemos cuidar.

En lo individual, podemos desarrollar nuestra energía femenina si:

Meditamos: La energía masculina es activa, en cambio la energía femenina es reflexiva, contemplativa. Dedica momentos para meditar, para ser y no hacer. Conecta contigo misma, con tu intuición.

Pasamos tiempo en la naturaleza: Cuando observamos cómo funciona la naturaleza nos damos cuenta cómo funciona la vida. La naturaleza es el perfecto equilibrio entre la energía masculina y la femenina. Un árbol es un buen ejemplo de esto: Una base firme sostiene a las ramas, éstas a su vez dan lugar a delicadas hojas, flores y frutos, cada elemento del árbol forma parte de su equilibrio y es igualmente importante.

Alimentamos nuestra creatividad: La energía femenina es la fuerza creadora, después de todo, la mujer es la que crea vida. Busca maneras de expresar tu creatividad practicando algún hobby como pintar, bailar, escribir, cantar, cocinar.

Abrazamos nuestra sensualidad: Esto es, usamos intencionalmente nuestros sentidos para experimentar la vida y el placer. Cualquier actividad se puede experimentar con sensualidad si involucramos todos nuestros sentidos. Al cocinar pon atención en los aromas, los sabores, las texturas de los alimentos; al tomar un baño en la tina pon atención a la sensación de las sales y los aceites esenciales en tu piel, los aromas, la música, etc.

Expresamos nuestras emociones: La energía masculina se basa en la lógica y la razón, la femenina en las emociones y la intuición. Conecta con tus emociones, ¿Cómo te sientes? ¿Qué te quiere decir esa emoción? Honra y expresa cada una de tus emociones de manera libre y sin culpa.

Nos dejamos llevar: La energía masculina busca el control y la femenina busca fluir. Integra más actividades en donde intencionalmente sueltes el control, como bailes en pareja tipo tango o salsa donde la mujer se debe dejar guiar por el hombre, o planea viajes en donde no esté todo planeado y puedas dejarte llevar por tu instinto para recorrer nuevos lugares, conocer gente nueva, hacer cosas diferentes, etc.

Valoramos el descanso y la recreación: La energía masculina busca el progreso, alcanzar objetivos, producir; la energía femenina busca ser, fluir, descansar, recrearse. Cada día después del trabajo busca momentos para el descanso y la recreación, practica yoga, lee un libro, escucha música, sal con amigos, ¡descansa y diviértete!

Es importante reivindicar la energía femenina e integrarla a nivel individual y colectivo para poder lograr ese equilibrio que tanto necesitamos como individuos y como sociedad. En palabras de Anne Baring, analista Jungiana experta en el tema: “Cada uno de nosotros está llamado a equilibrar la energía masculina y femenina en uno mismo y en la sociedad. Esto podría significar una alquimia en nuestras vidas. Mujeres y hombres participarían en un proceso de transformación que daría lugar a un nuevo enfoque cultural que ya no estaría basado en el poder y el control, sino en las relaciones, el equilibrio y la conexión. La conquista de la naturaleza sería reemplazada por la conciencia de que la humanidad y la naturaleza participan en una realidad más profunda que los abraza a ambos.”

Y tú, ¿cómo experimentas tu energía masculina y femenina? ¿qué actividades practicas para mantenerlas en equilibrio? ¡Cuéntame tu experiencia en los comentarios más abajo!

Con todo mi amor,

 

 

*Foto por Nicole Adams on Unsplash
 

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