De Superwoman a Mujer Empoderada.

De Superwoman a Mujer Empoderada.

Me encanta cuando las mujeres se aman a sí mismas. 
Me encanta cuando las mujeres están aprendiendo a amarse a sí mismas.
Me encanta cuando las mujeres inspiran a otras mujeres a amarse a sí mismas.”

Cuando hablamos de una mujer empoderada, no hablamos de características externas de una mujer como su edad, físico, posición social, económica, profesión, status civil, o su rol en la sociedad; tampoco hablamos de los aspectos de su personalidad como el ser extrovertida, sociable, analítica, alegre o seria. Una mujer empoderada se caracteriza principalmente por la actitud y visión con la que vive su vida. El empoderamiento es un camino que la mujer decide vivir a diario, momento a momento, en cada decisión que toma. Una mujer empoderada se conoce a sí misma, y por lo tanto sabe lo que quiere y toma decisiones desde este lugar de fortaleza interna. De esta manera, va creando en cada decisión una vida mejor y más equilibrada y va contribuyendo al empoderamiento de otras mujeres.

Es muy importante diferenciar el concepto de mujer empoderada de el que la sociedad nos ha vendido de la superwoman, que es básicamente la idea de que la mujer debe ser perfecta en todos los aspectos de su vida y en cada rol que desempeña: Debe ser una profesional exitosa, tener un esposo e hijos de portada de revista, una vida social de envidia y un físico perfecto. Una mujer que todo lo tiene bajo control. Este concepto de superwoman está basado en una visión y un acercamiento predominantemente masculino, donde el énfasis está en el hacer más, lograr más, tener más, el famoso “hustle hard” (persíguelo con más ganas). El problema con el concepto de superwoman es que no es realista, impone a la mujer una serie de objetivos imposibles de alcanzar y que además ni siquiera van de acuerdo con su naturaleza y con un equilibrio entre sus energías femenina y masculina. Energía femenina siendo la que le permite fluir, descansar, disfrutar, desarrollar su intuición y energía masculina la que le permite analizar, calcular y trabajar duro por lo que quiere. Hablo más a fondo de estos conceptos en mi blog post Reivindicando la Energía Femenina por si quieres leerlo más adelante.

Por eso es importante diferenciar estos dos conceptos. Por suerte, la superwoman ha demostrado ser un concepto fallido e incluso nocivo como ideal a seguir para la mujer así que cada vez menos mujeres se identifican con él. Y es que ninguna mujer puede – ¡mucho menos debe! – aspirar a cumplir las expectativas de los demás a ser “perfecta” de acuerdo a los estándares impuestos por una sociedad todavía predominantemente patriarcal.

Es por eso que últimamente se habla más del término mujer empoderada, porque cada vez más y más mujeres se identifican con la idea de un equilibrio entre sus energías masculina y femenina, esto es, una mujer que analiza, se pone metas y trabaja por alcanzarlas, pero también que sabe cómo fluir con la vida, con su proceso, sabe cuándo trabajar y cuándo descansar, cuándo dar todo lo que tiene y cuándo es momento de dejar que las cosas vayan tomando forma. De esta manera, una mujer empoderada es una mujer más centrada, con una fortaleza y paz interior basada en el conocimiento y amor propio, tiene una fuerte confianza en sí misma, es apasionada por lo que hace, es amorosa y abierta con los que la rodean.

El empoderamiento es algo que una mujer practica en su día a día. Por lo tanto, ser una mujer empoderada es una decisión que se toma en cada momento. Aquí te paso algunas de las acciones que toma una mujer empoderada, y que tú también puedes implementar en tu día a día:

Toma responsabilidad por su propia vida. Trabaja en sí misma por conocerse mejor, por amarse y aceptarse tal cual es, y busca crecer constantemente como persona. Crea sus propias reglas basadas en el conocimiento y amor propio y cuestiona las reglas impuestas por la sociedad que limiten su papel como mujer libre e independiente. Una mujer empoderada decide quién es y qué quiere crear en su vida.

Honra su cuerpo, su mente y su espíritu. Cada día dedica tiempo a actividades que nutran cada una de estas áreas. Se preocupa por alimentar su cuerpo sanamente, ejercitarlo frecuentemente, darle el descanso que necesita. Nutre su mente con nuevos aprendizajes y experiencias que le ayudan a crecer y ampliar su visión sobre las cosas. Mantiene una práctica diaria que la conecta con su espiritualidad ya sea que crea en Dios, el Universo, la Naturaleza, etc., practicando actividades como yoga, meditación, journaling, actividades en la naturaleza, etc.

Vive en base a su propia voz y compás interno. Una mujer empoderada conecta constantemente consigo misma y desarrolla día a día su capacidad de escuchar su propia voz a través del silencio y de prácticas como la meditación y el yoga. De esta manera, sabe reconocer cuando algo se siente bien para ella y cuando algo no se siente bien y toma decisiones en base a ello.

Sabe establecer límites claros con los demás. Ya sea su familia, amigos, ambiente de trabajo, pareja, etc. Valora mucho su propia energía y tiene consciencia de lo importante que es protegerla de la energía tóxica de ciertas personas, por lo que procura rodearse sólo de gente que le transmite buena energía. Su círculo cercano de amigos y familia es fuerte, honesto, amoroso y de apoyo incondicional.

Valora sus pasiones. Una mujer empoderada dedica tiempo cada día para hacer aquello que le apasiona. Sabe que la vida está hecha para ser feliz así que no evita sus responsabilidades diarias, pero también se asegura de que su día incluya tiempo para hacer lo que más la hace sentir viva. Ya sea escribir, pintar, desarrollar su propio proyecto, pasar tiempo con un ser querido, hacer voluntariado, etc.

Se presenta antes de sentirse lista. En palabras de Glonnon Doyle, autora best seller estadounidense que admiro mucho por su pasión en defensa de los derechos de la mujer: “Todas tenemos dos tareas fundamentales en la vida: Seguir nuestros sueños y servir a otros. Sin embargo, nos ponemos una tercera tarea que es “ser perfecta antes de empezar”. De esta manera, nos pasamos la vida esperando a perder peso, a ganar más confianza, a terminar la certificación, a esperar que nuestros hijos crezcan, etc., antes de poder empezar a hacer eso que realmente queremos hacer. Las mujeres más exitosas del mundo admiten no saber exactamente qué están haciendo, sin embargo, ¡lo están haciendo!”. Una mujer empoderada no espera a sentirse lista antes de tomar acción, ella se lanza por lo que quiere porque confía en su propia capacidad para enfrentar cualquier situación que se le presente. Sabe que lo único que cada situación le pide es su valentía para presentarse en cada momento.

Empodera a otras mujeres. Una mujer empoderada no cae en la falsa narrativa de una sociedad que nos vende la idea de escasez y, por lo tanto, la idea de que debemos competir con otras mujeres. Una mujer empoderada se sabe única y valiosa y reconoce lo mismo en otras mujeres. Sabe que el éxito de una mujer no significa el fracaso de otra. Sabe que existe un gran poder en su unión como mujeres para exigir mejores oportunidades y condiciones en a una sociedad todavía predominantemente patriarcal.

No se identifica con roles externos. Como ser esposa, madre, hija, empresaria, ama de casa, etc. Una mujer empoderada se identifica con su propia alma. Ella es el común denominador de los diferentes roles que le va a tocar jugar a lo largo de su vida. Por lo tanto, no se apega a ningún rol y se enfoca en alimentar su propia alma, su verdadera esencia que es lo único permanente a través del tiempo.

Y tú, ¿Te identificas con alguna de estas características? ¿Te consideras una mujer empoderada? ¿Qué otras características añadirías a esta lista? Cuéntame en los comentarios más abajo, ¡me encantará escuchar tu experiencia!

Con todo mi amor,

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