Navegando los Cambios.

Navegando los Cambios.

“Viajar no siempre es bonito. No siempre es cómodo. 
A veces duele, incluso rompe tu corazón. 
Pero eso está bien. El viaje te cambia; debería cambiarte. 
Deja marcas en tu memoria, en tu conciencia, en tu corazón y en tu cuerpo. 
Tomas algo contigo. Con suerte, dejas algo bueno atrás.”
– Anthony Bourdain

Tenía ya tiempo sin escribir mi blog, y es que como muchas de ustedes sabrán por mi última newsletter, o por aquellas que me siguen en redes sociales, hace casi dos meses me mudé a vivir a Phnom Penh, capital de Camboya, por una temporada. Ha sido un cambio muy grande, estoy acostumbrada a moverme y a vivir en diferentes ciudades con diferentes culturas, soy mexicana, pero los últimos 16 años de mi vida me la he pasado viviendo en el extranjero, en diferentes países como España, Australia, Dubái, y en esta última ocasión, en Phnom Penh, Camboya.

Y aunque viajar y poder sumergirme en diferentes culturas, diferentes maneras de pensar y vivir, me fascina y me hace sentir expansiva, es algo que no siempre vivo con facilidad. Verás, me gustan los cambios, me atrae mucho lo diferente, pero también soy una persona de rutinas. En los últimos años, específicamente desde 2015, he pasado por un proceso de muchos cambios a nivel personal y profesional que me ha obligado –en el buen sentido de la palabra- a establecer rutinas que me ayuden a garantizarme tiempo para cuidar de mí, para así poder presentarme en el mundo como la mejor versión de mí misma. Es algo que suena muy bien, pero que me ha costado sudor y lágrimas aprender (¡literalmente! Jeje) y que en la práctica requiere de un trabajo diario, constante, requiere de ser paciente, amorosa y compasiva conmigo misma, con mi humanidad, con mi perfecta imperfección.

En fin, navegar los cambios nunca es fácil. Ya han pasado casi dos meses de que me mudé a Camboya y me está costando mucho cumplir, cumplirME con mi rutina de cuidado propio. Y no quiero que se malinterprete, estoy súper entusiasmada con las cosas que estoy haciendo, con el proyecto en el que estoy colaborando que se trata de alimentación y estilo de vida sano (¡más de eso en mi siguiente blog!), pero también quería compartir con ustedes lo difícil que puede ser navegar por momentos de grandes cambios, personales, profesionales, ¡colectivos! Porque creo que internet y las redes sociales ya están llenas de personas mostrándonos la parte “glamorosa” de vivir. Pero de vez en cuando es bueno hablar de esa parte que no parece tan bonita, mostrar nuestras batallas diarias por ajustarnos a los cambios, nuestra frustración con los intentos fallidos, mostrarnos reales y vulnerables, como seres humanos que intentan y no logran, y deben seguir intentando.

Porque perseguir nuestros sueños, apostar por lo que nos apasiona es posiblemente lo más importante que vamos a hacer en la vida. Pero duele. Los cambios duelen. Pero eso está bien. Se supone que así sea. En palabras de Leonard Cohen: “Todo se rompe, pero es así como la luz entra.”Y esto no quiere decir que la única manera de aprender y de crecer sea a través del sufrimiento, pero en un mundo donde estamos constantemente bombardeadas en las redes sociales con imágenes de la vida perfecta de los demás, o mensajes que nos invitan a “ser feliz y ser positivas”, necesitamos también reconocer y aceptar esa parte de la vida que duele, que no es tan fácil navegar.

Creo que lo que hace que la vida sea hermosa y merezca la pena ser vivida es precisamente el contraste entre las emociones que nos hace sentir. Sentimos amor, expansión, alegría, excitación, pero también sentimos miedo, dolor, frustración, aburrimiento. TODO es parte de vivir. Y vivir se trata de aceptarlo todo, vivirlo todo. Pema Chodron lo describe perfectamente: “Estar completamente viva, ser completamente humana y estar completamente despierta, significa ser expulsada del nido continuamente. Vivir plenamente es estar siempre en tierra de nadie, experimentar cada momento como algo completamente nuevo y fresco. Vivir es estar dispuesta a morir una y otra vez.”

En fin, que la vida es hermosa, y más cuando la vivimos al cien por ciento. Cuando abrazamos todo lo que nos trae, los momentos felices, pero también los difíciles. Y con el fin de ayudarte a navegar por esos momentos difíciles de cambios, escribí algunos tips que me han ayudado personalmente, especialmente durante este tiempo de transición, y que también han ayudado a mis clientes durante sus propios procesos:

Cambia tus expectativas por apreciación: No es lo que nos sucede en la vida sino el significado que le damos a lo que nos sucede lo que nos causa sufrimiento. Solemos tener expectativas de todo, de cómo debería ser nuestra pareja, nuestro trabajo, la vida que hemos planeado para nosotras. Pero la vida no funciona así. La vida a veces tiene otros planes para nosotras, y podemos confiar en que siempre será para nuestro propio beneficio y crecimiento. Pero el hecho de mantener una visión inflexible sobre cómo se supone que las cosas deberían ser nos impide APRECIAR lo que en realidad es. Cuando cambiamos nuestras expectativas por apreciación de lo que es, todo cambia. Mantén tu mente y tu corazón abierto para poder apreciar lo que sea que la vida te trae a cada momento.

Mantente presente: Reconoce las emociones que estás sintiendo, valida tu experiencia. Si sientes miedo por no saber lo que vendrá, o tristeza por lo que el cambio se está llevando de tu vida, o frustración porque las cosas no se dan como esperabas, siéntelo. Todas tus emociones son válidas y necesitan ser sentidas. Obsérvalas, escucha lo que te tienen que decir. Con amor, con compasión.

Acepta el cambio: Es importante aceptar que nada en la vida es para siempre, que todo cambia. Nuestras relaciones con otros, nuestro trabajo, nuestros proyectos, nuestras circunstancias. Todo cambia. Dejar de resistirnos nos ayuda a aprender la lección que cada cambio nos trae, a fluir con la vida, con sus ciclos: Cuando algo se termina, siempre algo nuevo comienza.

Muévete: Nuestra energía cambia con el movimiento, así que es importante que una vez que nos hemos dado tiempo para reconocer, aceptar, validar el cambio y las emociones que estamos sintiendo, sigamos moviéndonos. Esto puede significar simplemente salir a dar un paseo para tomar aire fresco, o estar en contacto con la naturaleza, llamar a alguna amiga o alguien que nos ame y apoye incondicionalmente y quedar para tomar un café. Ejercicios ligeros como yoga, pilates, meditación, que nos ayuden a poner nuestra energía en movimiento y a traer paz y equilibrio a nuestra mente.

Mírate crecer: Son los momentos de cambios los que nos ayudan a crecer en la vida. La zona de confort nos hace sentir bien, seguras, pero no nos ayuda a crecer. Aprende a reconocer el crecimiento que estás teniendo gracias a estos momentos de cambios. La persona que saldrá después de estos momentos no será la misma, será una versión más sabia, más fuerte y más auténtica de ti misma.

¡Celebra el cambio!: Siempre encuentra la forma de celebrar que has elegido una vida de expansión constante y consciente. Los cambios que has elegido, y los que se han presentado en tu vida a pesar de que no los hayas elegido, son para ayudarte a crecer, para ayudarte a ver que la vida es mucho más grande de lo que imaginas, y que las posibilidades para vivirla son infinitas, ¡Celébralo!

Y tú, ¿Has experimentado cambios grandes en tu vida? ¿Cómo los has navegado? ¿Alguno de los tips que menciono te ha sido de ayuda durante estos momentos? ¿Hay algún tip que te haya servido a ti y no mencioné? Cuéntame en los comentarios abajo, ¡me encantará escuchar tu experiencia!

Con todo mi amor,

 

 

 

 

*Photo by Ian Schneider on Unsplash

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*