La Era del Materialismo Espiritual

La Era del Materialismo Espiritual

Caminar por el camino espiritual adecuadamente es un proceso muy sutil,
no debemos saltar ingenuamente. Hay numerosos desvíos que conducen
a una versión distorsionada y egocéntrica de la espiritualidad.
Podemos engañarnos pensando que estamos desarrollándonos
espiritualmente cuando simplemente estamos fortaleciendo
nuestro ego a través de técnicas espirituales. 
Esta distorsión
fundamental es a lo que llamamos materialismo espiritual.”
Chogyam Trungpa Rinpoche

Materialismo espiritual es un concepto acuñado por Chogyam Trungpa Rinpoche, un maestro Budista Tibetano que fue uno de los primeros en traer la filosofía Budista a Estados Unidos a principios de los años 70. En su libro “Atajando el Materialismo Espiritual”, Rinpoche nos habla de la importancia de estar atentos para no caer en la trampa de nuestro ego cuando estamos en nuestra búsqueda por la iluminación o el despertar espiritual:

“El materialismo espiritual es engañarnos a nosotros mismos pensando que nos estamos desarrollando espiritualmente cuando lo único que estamos haciendo es fortaleciendo nuestro ego a través de técnicas espirituales.. El problema es que el ego puede valerse de cualquier cosa para su propio beneficio, incluso de la espiritualidad.” (Ch. T. Rinpoche)

El problema se debe a que en occidente hemos entendido el desarrollo espiritual como una forma de “desarrollo personal”, lo que no está del todo mal, siempre y cuando esta búsqueda no se enfoque en nuestra falsa identidad conocida también como ego. Como ya sabemos, nuestra falsa identidad es quien creemos ser pero realmente no somos, y se forma desde nuestros primeros años de vida bajo la influencia de nuestros padres, profesores, ambiente y sociedad en general. Todos ellos de alguna manera nos enseñaron que nuestra identidad estaba basada en cuatro aspectos fundamentales: 1) Somos lo que tenemos, nuestras posesiones, 2) Somos lo que hacemos, nuestros logros, títulos, etc., 3) Somos lo que otros piensan de nosotras y 4) Somos alguien que está separado de los demás. De esta manera, nos identificamos con nuestro rol en la sociedad, ya sea ser mujer, mexicana, madre, hija, esposa, etc., o con nuestros títulos, como ser profesora, empresaria, doctora, etc., sin darnos cuenta de que todo esto son sólo aspectos de nuestra personalidad, pero no es quien realmente somos. Somos algo mucho más grande que todo eso, pero nos hemos llegado a identificar tanto con estos roles que hemos llegado a adoptarlos como nuestra identidad, nuestra falsa identidad. Hablo más a fondo de este tema en mi blog Cómo vivir nuestro propósito  por si quieres leerlo más adelante.

Entonces, mientras esta búsqueda por el desarrollo espiritual (o personal como muchos lo han entendido en occidente) se base en lo que tenemos, lo que hacemos, lo que otros piensen de nosotras y en nuestra separación de los demás, vamos a seguir la misma tendencia que teníamos anteriormente por acumular, poseer, alcanzar y pretender hacia los demás, y lo único que habremos cambiado es el objeto, de material o “superficial” como casas, coches, ropa, títulos, maestrías, doctorados, etc., a “espiritual” como retiros de meditación, certificaciones, seminarios de desarrollo personal, yoga teacher trainings, dietas veganas, jugos verdes, cuarzos, mantras, la última colección de Lululemon (ropa especial para yoguis) y la lista sigue.

De esta manera, pretenderemos (¡y algunas realmente lo creerán!) que nuestra búsqueda por el desarrollo espiritual de alguna manera nos hace mejor o superiores con respecto a aquellos que no se encuentra atraídos por meditar, hacer yoga, comprar cuarzos o escuchar la última meditación del gurú espiritual del momento; ignorando el hecho de que el desarrollo espiritual es algo intrínseco del ser humano, y nada tiene que ver lo que haga, logre o posea. Sea ésto espiritual o no. Seamos conscientes de ello o no, nuestra alma siempre está evolucionando y encontrando su camino. Es nuestro ego el que se aferra a esta búsqueda y la utiliza para alimentarse, para sentirse bien, para evitar el sufrimiento, y sentirse aceptado y validado.

Es a esta trampa del ego a lo que se le conoce como materialismo espiritual, y aplica tanto a religiones como el Cristianismo, Budismo, Hinduismo, Judaísmo, etc., como a prácticas y filosofías espirituales no necesariamente religiosas como el yoga, la meditación, la kabbalah, la astrología, etc.

¿Y cuál es la solución? En mi opinión, creo que lo más importante es hacernos conscientes de cómo funcionamos como seres humanos. El ego forma parte del ser humano, no podemos ni debemos intentar deshacernos de él. Al final de cuentas el ego también cumple su función, así es que simplemente es traer nuestra atención al momento presente y notar durante nuestro proceso de desarrollo espiritual si lo que estamos haciendo está basado en una búsqueda auténtica y honesta por conectarnos con una fuente que es más grande que nosotras mismas (llámalo Dios, Universo, Naturaleza, Espíritu, Higher Self) o si está basado en la necesidad de nuestro ego de sentirse validado, importante, “espiritual”; y si lo que busco es una elevación de mi experiencia como ser humano y espiritual aquí en la tierra o si más bien busco evadir la realidad de lo que estoy viviendo, escapar del aquí y ahora con tal de evitar el sufrimiento propio de la experiencia humana.

Traer atención al momento presente es entonces fundamental para cachar nuestro ego cada vez que se quiera entrometer en nuestro proceso de desarrollo espiritual. Hay también cuatro preguntas basadas en las enseñanzas del Tao Te Ching (texto de gran influencia en filosofías y tradiciones antiguas como el Taoísmo y el Budismo) que nos pueden ser de mucha ayuda para asegurarnos que nuestro proceso está alineado con una búsqueda auténtica y honesta por desarrollar nuestra espiritualidad:

¿Estoy mostrando respeto por todo cuanto existe? Si mi práctica o proceso espiritual involucra sentirme superior juzgando el proceso de los demás entonces no es auténtica, no es espiritual. Mi proceso espiritual reconoce y acepta que mi proceso y el de los demás es lo que es, y es perfecto.

¿Estoy siendo honesta conmigo misma y con los demás? Mi práctica o proceso espiritual debe ser coherente entre lo que pienso, digo y hago. Si lo que hago no coincide con lo que digo o lo que pienso, entonces no es auténtico y honesto.

¿Estoy mostrando amor y compasión para con los demás? Mi práctica o proceso espiritual se basa en el amor, aceptación y compasión por todo cuanto existe. Reconoce que todos somos uno, que no hay separación entre mí y los demás y por lo tanto trato a todos con amor y compasión.

¿Estoy buscando servir a los demás? Mi práctica o proceso espiritual no se trata sólo de mí, se trata de servir a los demás, servir a una causa mucho más grande que yo misma. Busca la trascendencia a través del impacto positivo hacia todo lo que me rodea, personas, animales y el planeta en su totalidad.

“El camino espiritual es el proceso de atajar nuestra confusión, de descubrir el estado de la mente despierta. Cuando el estado de la mente despierta se ve invadido por el ego y sus paranoias, éste adquiere la forma de un instinto subyacente. Por lo tanto, no se trata de seguir construyendo el estado de la mente despierta, sino de acabar con las confusiones que lo obstruyen. En el proceso de acabar con estas confusiones, descubrimos la iluminación.” (Ch. T. Rinpoche)

Ahora cuéntame tu experiencia, ¿has notado algo parecido en tu búsqueda por el desarrollo espiritual? ¿Algún síntoma de que tu ego pueda estar interfiriendo en tu proceso? ¿Qué te ha ayudado a cacharlo y mantenerlo a raya? Cuéntame en los comentarios abajo, ¡me encantará escuchar tu experiencia!

Con todo mi amor,

 

 

 

 

 

Photo by DESIGNECOLOGIST on Unsplash
 

4 Comments

  1. Penelope, este artículo me ha hecho reflexionar profundamente.
    Practico budismo desde hace un par de años y creo que en mi caso, he pasado por distintas etapas y momentos.
    Creo que llegué a él por necesidad, por encontrarme en un momento vital complicado.
    Lo cierto es que sus preceptos, su filosofía y la propia práctica reconectó muchas cosas en mí y me ha proporcionado muchas herramientas que me ayudan a convivir conmiga misma y el prójimo de una forma totalmente diferente.
    Soy consciente de esta realidad de la que hablas y me doy cuenta de la suerte que he tenido al encontrarme con las personas adecuadas para abrirme este camino y no este de apriencias del que sin duda yo quería salir.
    Gracias por este blog tuyo tan lleno de preciosos regalos para la vida.
    Un abrazo

     
    • Penelope Perez

      Hola Ana! Muchas gracias por tus palabras! Qué ilusión saber que este blog te ayudó a reflexionar sobre tu propia experiencia. Ésa es justo mi intención al escribirlo. Cada una vivimos las cosas de una manera diferente, única, y es el compartir lo que nos permite entender otras maneras de vivir y experimentar las cosas. Me da gusto saber sobre tu experiencia en este camino por el desarrollo espiritual, y estoy convencida de que vivimos exactamente lo que tenemos que vivir, conocemos a las personas que necesitamos conocer para nuestra propia evolución (y el de la otra persona), y como bien dices, todo es un proceso, así que habrá momentos en los que estemos viviendo todo de una manera auténtica y honesta, y habrá momentos en donde cachemos a nuestro ego queriendo interferir en el proceso. Todo es parte de ser humanos. Nuestro trabajo es ir quitando capa por capa quien no somos hasta ir descubriendo nuestro verdadero ser. Un abrazo fuerte!

       
  2. Yo antes de ir a un retiro o iniciar un trabajo terapéutico percibo a mi ego poniendo resistencias a toda costa (excusas, quejas, juicios erróneos…). Es mi ego que sabe que va a perder otra capa más, otra de las muchas que me impusieron desde niña y que me moverá fuera de la zona de confort. Cuando haces trabajo personal real ningún movimiento es gratuito, mover el inconsciente duele, pica, incomoda, molesta… Aunque después trae el mejor de los regalos: tu Yo Verdadero. Tu verdad. Para que la abraces sin juicios. Para poder perdonarte. Para amarte incondicionalmente. Para bailar la danza de la vida conectada al todo, aquí y ahora.

     
    • Penelope Perez

      Hola Ali! Me encanta lo que dices! Y sí, en mi experiencia también he encontrado que el camino espiritual es un proceso que duele, incomoda, porque al ir trabajando para descubrir nuestra verdadera esencia, una parte de nosotras debe morir, mi antiguo yo, mi ego. Aunque la recompensa no tiene precio: Volver a mí y amarme de una manera incondicional, descubrirme infinita, auténtica, sin límites. Es sin duda un camino que vale la pena y la gloria recorrer. 🙂

       

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