LA CEREZA DULCE

Les comparto un extracto del libro “Cuando comas frente al refrigerador, acerca una silla.” de la Autora Geneen Roth. Lo leí hace tiempo en Inglés (pero estoy casi segura que el libro también debe estar disponible en Español), y quise traducir este pequeño fragmento que cuenta la historia de una joven, que aunque en un contexto actual, esta historia está a su vez basada en un antiguo texto Budista. Se me hace una muy buena lectura especialmente en tiempos difíciles como los que estamos viviendo actualmente. ¡Espero que la disfruten!

La Cereza Dulce

Una joven corría por el bosque cuando de repente, vio a una familia de tigres acercándose hacia ella con la intención de usarla como su próximo festín. La joven comenzó a correr rápidamente. Después de años de intenso entrenamiento haciendo CrossFit, TRX y últimamente clases de spinning, la joven podía escapar incluso al tigre con la mejor condición física.

Desafortunadamente, su entrenamiento siempre había sido dentro de gimnasios, así que no estaba acostumbrada a navegar por la densidad de los árboles del bosque, pero logró correr hasta llegar al borde de un acantilado. Siempre ingeniosa, la joven corrió por el costado y se aferró a las ramas de unos viñedos que estaban ahí.

Mientras tanto, los tigres reunidos al borde del acantilado, la miraban desde arriba, respirando fuertemente y salivando. De repente, la joven escuchó un rugido debajo de ella, al voltear, vio a otra familia de tigres que subían por el acantilado. Aparentemente, la segunda familia de tigres también tenía la intención de usarla como cena, y se acercaban rápidamente.

“¡Tan atlético que es mi cuerpo!” – Pensó la joven, y sonrió por un segundo mientras recordaba su último test antropométrico «solo 18% grasa corporal, probablemente mi cuerpo está tan en forma que será una buena cena para estos tigres”. En ese momento, escuchó un leve susurro y vio un pequeño ratón de campo que mordía las enredaderas a las que se aferraba.

“¡Estoy totalmente acabada!” – Le dijo al ratón. «Todo este tiempo obsesionada por tener un cuerpo delgado y en forma y mira a dónde me ha llevado”. En ese momento, la joven notó una cereza dulce colgando del árbol frente a ella. Cómo había estado siguiendo una dieta alta en proteína que prohibía todas las frutas de cualquier tipo, no había probado una cereza en mucho, mucho tiempo.

Con tigres encima de ella y tigres debajo de ella, su vida pasó frente a sus ojos. Todos esos años huyendo del pasado, corriendo hacia un mejor futuro imaginario, creyendo que el verdadero amor y la alegría estaban esperando a la vuelta de la esquina. Todos esos momentos con cerezas dulces que había dejado pasar esperando a que llegaran momentos con cerezas más dulces, para poder -ahora sí- comenzar a vivir.

Acorralada por los tigres, la joven se dio cuenta de que sólo quedaba una cosa por hacer: Comerse la cereza dulce. Y aunque la joven no vivió feliz para siempre, disfrutó esa cereza dulce más que cualquier otra cosa que jamás haya disfrutado.

Siempre hay tigres encima de nosotras y tigres debajo de nosotras, y aun así, nos negamos a comer esa jugosa cereza dulce que cuelga a un centímetro de nosotras. Una y otra vez escucho la misma historia: Una estudiante mía pierde peso y llega al momento que estaba esperando, y entonces su madre se enferma, o su hijo se rompe el brazo, o su esposo pierde el trabajo. Logra escaparse de los tigres de las dietas y el sobrepeso, para enfrentarse con los tigres de la enfermedad y el desempleo, así que se olvida de disfrutar de las cerezas dulces del camino.

No tenemos elección sobre los tigres que están por encima de nosotras o los tigres que están debajo de nosotras. El dolor es parte de la vida. Nos las arreglamos para tener una parte bajo control y otra parte se desmorona. Algunas veces, tenemos la suerte de experimentar momentos en los que todo está tranquilo, todos están bien y nosotras también estamos delgadas y en forma. Estos momentos pueden durar una hora, una semana, un mes, un año, pero eventualmente, vendrán más tigres. Pero ¿adivina qué? También vendrán más cerezas dulces: El sol seguirá saliendo, tu hijo dirá algo que te derretirá el corazón, aparecerá un nuevo amigo y una vez más te sorprenderá la insoportable magia y ternura de la vida.

La mayoría de nosotras ignoramos las cerezas dulces porque creemos que hay algo aún mejor más adelante. Pasamos nuestra juventud esperando para poder vivir nuestra vida, envejecemos esperando para poder vivir nuestra vida, y morimos esperando para poder vivir nuestra vida. Como si existiera tal cosa como “el momento perfecto”, o como si la perfección realmente existiera.

Existe un cierto tipo de perfección, aunque los tigres nunca desaparecerán. Esa perfección consiste en elegir disfrutar de lo exquisito de la vida, en cualquier forma que la vida nos lo presente, incluso si no somos tan delgadas como nos gustaría ser, o si le debemos dinero al banco y si alguien a quien amamos se ha ido.

Cuando haya tigres encima de ti y tigres debajo de ti, recuerda que siempre habrá una cereza dulce también frente a ti. Tómala. Disfrútala. Permítete tener todo esto.

Photo by Marek Studzinski on Unsplash

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